Pasteras: ¿el fin del Mercosur?
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla, asegura el saber popular. El diputado peronista Jorge Argüello dijo que viajaba a Washington para «embarrar la cancha» (sic) en el tema de las pasteras, y evitar así que Botnia y ENCE tuvieran préstamos para continuar las obras. El pensamiento es transparente: no viaja a Estados Unidos para presentar pruebas sobre la contaminación, sino a generar dudas, provocar demoras, causar daño, todo según el Manual del Perfecto Cretino Argentino.
La frase de Argüello demuestra que al Gobierno argentino no lo mueve la búsqueda de una solución al conflicto, sino lisa y llanamente el caradurismo criollo que, en procura de respaldo popular y algunos votos, no vacila en delinquir. Como Argüello no fue desautorizado luego de manifestar su propósito de viaje, es lícito pensar que cuenta con el aval de Kirchner y su corte, y que es el Gobierno todo quien desea embarrar la cancha.
Palabras, palabras, palabras
La expresión de Argüello recuerda a la de otro peronista, Pedro “Corazón” González, oriundo de Villa Gobernador Gálvez. En 2004, frente al furor que despertaba la posible modificación de la Ley de Lemas, González hizo notar que si se la derogaba el peronismo perdería la provincia, y que «va a pasar como en Rosario, no ganamos más por 20 años. Pero lo más dramático de esto es que van todos presos, desde Reutemann hasta el último barrendero que estuvo en la última comuna. Nos van a revisar los papeles, siempre hay algún papel que está mal hecho y si no, lo van a inventar» (El Litoral, 22/09/04, p. 06).
Argüello y González se equiparan al confundir, concientemente, justicia y equidad con dolo e inmoralidad. Ambos saben lo que dicen, no se trata de yerros. Ambos son honestos y ratifican que la podredumbre está enquistada en las esferas más altas de la política partidaria. Ambos son la representación verbal del peronismo rastrero, que no vacila en sacar ventaja de la manera más vil. Ninguno considera la dignidad y la responsabilidad por el puesto que ocupan u ocuparon.
La estrategia de Kirchner es crear la suficiente confusión para que los créditos que necesitan Botnia y ENCE se demoren o, directamente, no lleguen. Pero sabe que las pasteras no podrán frenarse. Uruguay está dispuesto a dejar de lado al Mercosur si es necesario. Tabaré Vázquez lo dijo con claridad: si se impide que Uruguay pueda crecer económicamente, abandonará el Mercosur. La expresión de deseos que fue durante años el Mercosur ha quedado reducida a dos países, Argentina y Brasil, y a dos “socios” inconsultos a la hora de las definiciones importantes: Paraguay y Uruguay.
Hipócritas de la primera hora
El desarrollo del conflicto por las pasteras ilustra sobre nuestra idiosincrasia. Argentina ignoró durante años lo que Uruguay hacía. Los bosques de eucaliptos no se plantaron ayer, sino hace dos décadas. Tampoco se plantaron porque sí, sino para usar la madera y hacer pasta de papel. Lo mismo ocurre con los bosques plantados en provincias argentinas, como Corrientes y Misiones. El accionar de Uruguay fue explícito. Es Argentina quien eligió no ver lo que ocurría al otro lado del río. Y ahora llega tarde: Uruguay no va a retroceder ni en la construcción de las pasteras ni en el lugar elegido para ello. Kirchner lo sabe, pero elige el juego riesgoso de la pantomima para edulcorar los oídos de los argentinos. Todo es una fantochada, un tratar de ganar tiempo ante lo irremediable.
Toda empresa contamina. Por eso se habla de índices aceptables por el ser humano y/o el ambiente. A eso está abocada Finlandia desde mucho antes del conflicto que nos ocupa. Botnia posee cinco pasteras en su propio país, Finlandia, y nadie se queja. Esto, que debería alertar a los piqueteros “ambientalistas” que han estado cortando los puentes, no es tenido en cuenta porque es la prueba más contundente para mostrar el sin sentido de la protesta. ¿Acaso esos piqueteros han ido al Dock Sur ha protestar por las cincuenta empresas petroquímicas que están contaminando el Riachuelo y los asentamientos que hay en sus orillas? Ni ellos ni el Gobierno han dicho nada, y el Riachuelo, que según María Julia Alzogaray quedaría limpio y puro en mil días, ya lleva acumulados cuatro mil quinientos días de contaminación creciente. La hipocresía de estos “ambientalistas” es lamentable. ¿Alguno protesta frente a la contaminación de las papeleras argentinas, como la de Capitán Bermúdez en Santa Fe?
La Haya
De los quince jueces de la Corte Internacional, hay seis que pertenecen a países productores de celulosa que utilizan la tecnología ECF (libre de cloro elemental), que Botnia y ENCE utilizarán en Fray Bentos. ¿Dictaminarán estos jueces sobre algo que podría perjudicar a sus propios países? El senador independiente Rodolfo Terragno presentó un informe alertando sobre esta situación, que puede llevar a la Argentina a un callejón sin salida (cfr. La Nación, 07/05/06, p. 15). Terragno hace notar que incluso en el caso de contaminación nuclear, la Corte de La Haya no hizo lugar, como ocurrió con la presentación que en 1995 hizo Nueva Zelanda contra Francia por sus pruebas en los atolones del Pacífico sur. Esa denuncia fue desestimada, paradojalmente, por un ministro de origen japonés, Shigeru Oda, quien se limitó a expresar su «esperanza» en que no se hagan más pruebas nucleares. Y si bien Oda ya no integra la Corte, hay otro japonés en su reemplazo: Hisashi Owasa.
Estados Unidos, representado en la Corte por Thomas Buergenthal, es el primer productor en el mundo de pasta celulósica (52.800.000 toneladas por año). China es el tercer productor (17.600.000 toneladas) y está representado por Shi Jiunyong. Japón ocupa el quinto lugar con la producción de 10.800.000 toneladas anuales. Rusia (octavo lugar, con 6.200.000 toneladas) está representado por Leonid Skotnikov. Y Francia, que figura en el 12º lugar, está representada por Rony Abraham. Preside el tribunal la jueza británica Rosalyn Higgins, cuyo país «le otorgó en julio de 2005 a la firma Smurfit Townsend Hook el certificado oficial como empresa protectora del medio ambiente por utilizar el método ECF» (cfr. art. cit.). ¿Conocía el Gobierno argentino estos datos antes de embarcarse en una denuncia contra Uruguay?
Es probable que luego de varios años la Corte se expida argumentando que el sistema ECF es aceptable (ya ha sido aceptado por el Banco Mundial, que es uno de los organismos encargados de otorgar los créditos), y que a lo sumo Argentina y Uruguay deberán ponerse de acuerdo para monitorear conjuntamente a las empresas. ¿No es ésta, acaso, una propuesta que ya hizo Uruguay? La misma empresa ENCE lo sugirió, diciendo que podía implementar en Gualeguaychú los mismos monitores que implementó en Huelva, España, para que sean los ciudadanos presuntamente damnificados los encargados del control y la denuncia. ¿Por qué se negaron los “ambientalistas” entrerrianos a ejercer su legítimo derecho como controladores de una empresa que presuntamente los perjudicará dentro de unos años? La negativa no deja de ser curiosa, porque son justamente ellos quienes más interés tienen, o deberían tener, en controlar a la empresa. Ninguna de las empresas del polo petroquímico en Dock Sur ha hecho una propuesta semejante, y siguen contaminando el Riachuelo.
En el acto, más proselitista que ambientalista, que Kirchner realizó en el corsódromo de Gualeguaychú el pasado 05/05/06, afloró un resabio amargo. Concurrieron treinta mil y no cien mil personas, que era el cálculo generoso del Gobierno, y muchas de ellas fueron llevadas desde Paraná por los acólitos de Jorge Busti. Fue el “borrador” del acto del 25 de Mayo en la Plaza homónima de Capital Federal.
En este acto Kirchner habló de la pluralidad necesaria para sacar adelante el país. Pero al día siguiente Aníbal Fernández aclaró los términos de la pluralidad: sólo es para aquellos que piensan como el Gobierno. Quedaron explícitamente afuera López Murphi, Elisa Carrió, Mauricio Macri, Jorge Sobisch y algún otro. La “pluralidad” del Gobierno es selectiva. Es decir: abreva en la singularidad de un esquema mental de poco alcance. Kirchner es singular, no plural. Desde que asumió no tuvo un solo encuentro con la prensa; no ha dado conferencias de prensa; no se ha reunido con la oposición; y ahora que habla de pluralidad se encarga, a través del lacayo Fernández, de dejar de lado una vez más a la oposición. Del radicalismo, por lo demás, no se sabe qué pensar. ¿Es opositor o ha sido fagocitado por la maquinaria gobernante? ¿Cómo lo considera el partido a Julio Cobos, gobernador de Mendoza, luego de Gualeguaychú? ¿Existe el radicalismo o se ha convertido en una expresión de deseos, con más euforia de antigua estirpe que de realidad concreta?
El dilema del Mercosur requiere de todas las voces y no de algunos pocos iluminados del Gobierno que han demostrado, hasta ahora, no saber resolverlo. Es tiempo de que Kirchner comprenda que Argentina es algo más que bravatas de barricada que son pan para hoy y hambre garantizada para mañana.
© Carlos O. Antognazzi
Escritor.Santo Tomé, mayo de 2006.
Publicado en el periódico “El Santotomesino” (Santo Tomé, Santa Fe) de mayo de 2006. Copyright: Carlos O. Antognazzi, 2006.Carlos O. Antognazzi coantognazzi@hotmail.com
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